Cinco razones para no usar Linux =)
Tuesday, July 25th, 2006
Me encanta Linux. Lo uso en mis servidores, lo uso en mis PCs de escritorio, y lo uso en mi centro multimedia, donde controla mi HDTV TiVo y mi D-Link DSM-320 media player, que convierte mi red en una biblioteca multimedia con terabytes de almacenamiento. Incluso uso Linux en mis puntos de acceso Wi-Fi Linksys WRT54G, que sirven de unión para todo esto.
Pero, admitámoslo, Linux no es para todo el mundo. En serio. Aquí están mis cinco razones principales para convencerte de que no te cambies a Linux…
_
Razón número 1: Linux es demasiado complicado
Incluso con los interfaces gráficos de ventanas KDE y Gnome, es posible –no necesariamente obligatorio, pero posible– que necesites usar la línea de comandos de vez en cuando, o que tengas que editar un fichero de configuración.
Compáralo con Windows, donde es posible –no necesariamente obligatorio, pero posible– que necesites usar la línea de comandos de vez en cuando, o que tengas que editar el registro de Windows donde, como te suelen advertir, un movimiento en falso podría destruir tu sistema para siempre.

Hace tiempo que había olvidado lo que se sentía saber que hay alguien más viviendo en la casa, de despertarme poco a poco a medida que los gritos y pequeñas discusiones van tomando forma con el correr de la mañana. “A tomar la leche…” se anuncia ya en mi décimo sueño…, salidas, entradas y el andar, el ruido que produce el porton cada vez que van y vienen… me recuerda a mi adolescencia en sus últimos momentos, solo falta el pequeño “Rocky” que molestaba a todo el mundo con sus ladridos chillones… típicas mañanas en mi hogar natal… Todo esto me hace recordar esos días de cuando me levantaba tarde (pues no tenía otra responsabilidad que ocuparme de estudiar) con la pereza más grande del mundo, pasarme escuchando Metal (oh si, también tuve mi época metalera entre mis 16 y 18), luego estar vaguenado con los amigos por donde la calle nos llevara, si era a la rambla, allá ibamos todos a tomar mate en la mañana, o algun vinito en la noche aunque cuando el prespuesto era bueno (seguramente principios de mes cuando nuestros padres cobraban y podíamos “exprimirlos” más de lo normal :p) también nos bajabamos las intomables botellas de whisky Añejo (puajjjjjjj!) y alguna cerveza Patricia.