
Desde hace unos días he estado con el tema de lo impredecible flotando en mi cabeza. A ver… primero quizás por pensar en qué es eso impredecible… fríamente sin quemar muchas neuronas me atrevo a decir que es todo aquello que no controlamos, y bueno, ahí ya he incluído el todo, así que no queda mucho que no sea impredecible, right? :p
Entonces, todo es incontrolable, impredecible a nuestro alrededor. Sounds scary, ha! Pero es cierto, que no nos pasen cosas muy impredecibles a menudo no quiere decir que no esté allí atento para actuar de un segundo a otro, por que lo que no se controla pasa en una fracción de segundo, pueden ser cambios menores o cosas que realmente afecten tu vida.
Aquí llegamos al punto de preguntarnos si realmente estamos preparados para lo impredecible. Cuando somos niños/adolescentes, hacemos algunos planes pero la mayoría tiende a dejarse llevar por esos días sin mayores preocupaciones, donde, para muchos las impredecibilidades no juegan gran papel. Pero ya entrada la juventud, te empezás a cuestionar todo tipo de cosas (o seré yo que me gusta encontrarle la quinta pata al gato a todo), y uno tiene una visión más amplia de todo lo que no controla, de cuan impotente se puede sentir ante el inmenso universo y todas sus manifestaciones.
¿Estamos preparados para afrontar lo impredecible?
Mi respuesta es que depende de cada uno, en lo personal creo firmemente que podemos enfrentar y salir victoriosos sobre cuantos obstáculos y retos se nos presenten pues estamos capacitados para ello. A modo de ejemplo, supongamos que somos un aspirante a escalador, comenzamos nuestro entrenamiento en el principio de nuestra vida y cada pequeña montaña que escalamos nos prepara para el día de mañana estar realmente entrenados para enfretar cumbres cada vez más altas! En esta etapa me estoy dando cuenta que he avanzado por muchas cumbres, pero que las más difíciles aún están por venir, sin embargo puedo ver esos desafíos como algo sumamente positivo que ayudará a forjar aún más mi desarrollo como ser humano. Todo depende de cuán determinados estamos, de tener esa confianza en nuestro potencial para lograr cualquier cosa de la mejor manera, de tener la sabiduría para proceder de la mejor manera en el momento correcto. Allí radica uno de los grandes beneficios de la práctica budista.
Cosas impredecibles suceden a diario, (accidentes, muertes, fortuna, caos, etc) está en cómo las afrontamos lo que marca la diferencia. ¿Tenemos una actitud de coraje y confianza ilimitada en nuestro potencial? o ¿de buenas a primeras nos apodera el miedo y la desesperanza? Mi lema siempre es confiar en mi naturaleza iluminada, la cual me permite ver el presente y futuro de la manera más próspera, incluso frente a situaciones realmente apremiantes.