Budismo y Filosofía

Frases del Budismo Nichiren Daishonin

Thursday, March 11th, 2010

flor de loto

Cada una de estas frases es muy especial, me las entregaron en una convención de Jóvenes hace algunos años en la sede central de USGI en Montevideo. Siempre tengo este pequeño de manojo de frases bajo mi altar para llevarme a tierra, poder tener sabiduría y lograr recordarme que puedo vencer cualquier dificultad.

Aceptar es fácil; continuar es difícil. Pero la budeidad estriba en mantener la fé. Los que creen en este sutra deben estar preparados para enfrentar dificultades.

La dificultad de mantener la fé.

El Daishonin no está impulsándonos a sentir alegría por el sufrimiento en sí, sino por el potencial de crecimiento  y despertar que produce.

Daisaku Ikeda

Esfuércese en los dos caminos de la práctica y el estudio. Pues sin práctica y estudio no existe el budismo. Pero no sólo debe perseverar en su práctica personal, sino también en enseñar a los demás.

El verdadero aspecto de todos los fenómenos

Las personas que no saben respetar y valorar a las mujeres no merecen ejercer el liderazgo. El mundo de la Soka Gakkai y el budismo de Nichiren Daishonin son ámbitos donde se respeta y se atesora a la mujer de la manera más clara y explícita.

Disaku Ikeda

Para los seres humanos, la única felicidad verdadera es recitar Nam-myoho-rengue-kyo.

La felicidad en este mundo

Mientras seas jóven, trabaja al máximo de tus posibilidades. Así debe afrontar la vida una persona jóven. Trabaja con empeño en todas las cosas que hagas y construye bases indestructibles.

Josei Toda

A cada vida le llega la hora de enfrentar severas pruebas. Pero cada aflicción es una oportunidad. Cuando llegue ese momento, deben avanzar con el coraje de construir el futuro, de avanzar sin temor.

Daisaku Ikeda

Tener fé como el agua significa creer continuamente, sin retroceder jamás.

Las dos clases de fé

Los que han experiemtnado sufrimientos y adversidades durante su juventud pueden construir una juventud de victoria indestructible.

Daisaku Ikeda

Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida y siga entonando Nam-myoho-rengue-kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la alegría ilimitada que proviene de la Ley? Fortalezca más que nunca el poder de su fé.

La felicidad en este mundo

El Kosen-rufu será sólo una químera vacía a menos que fluya eternamente de padres a hijos, y a nietos, como un río caudaloso.

Daisaku Ikeda

Los resultados son el reflejo de su fé en el Gohonzon

Friday, February 26th, 2010

Los resultados son el reflejo de su fé en el Gohonzon. Lo que usted está pensando enfrente al Gohonzon será su verdad. ¿Esta pensando en derrota o en victoria? ¿Esta usted intentando decirle al Gohonzon como resolver su problema o esta entregando lo que su corazón desea con confianza ilimitada?

El poder del Gohonzon esta mas allá de la comprensión de nuestra mente, por ello lo consideramos místico. Nuestro reto es soñar con resultados tan enormes como el poder del Gohonzon, que es ilimitado.

Con esta actituid de fé podrá extraer el infitnio poder de la alegría de la gratitud y la victoria. Si se encuentra estancado, ore por soltar las cadenas de la duda y del miedo que nublan su mente de fé . Ore por una confianza infinta y coraje para sobreponerse a su pasado y con alegría ingrese a su brillante futuro!

Daisaku Ikeda

Cuerpo y mente

Thursday, January 28th, 2010

Comparto una orientación de Sensei Daisaku Ikeda sobre la importancia de la unión de cuerpo y mente, y su repercusión en nuestra salud, espero les resulte tan intersante como a mi:

Cuerpo y mente
Por Daisaku Ikeda

Una vida constructiva y preocupada por los demás en la cual uno siempre es creativo, y avanza y abre a nuevos escenarios, es una vida verdaderamente sana.La buena salud es un deseo universal de los seres humanos. Aunque uno tenga mucha riqueza y poder, esto es algo que, sin buena salud, no se puede disfrutar. La salud es nuestra más preciada posesión.
Es algo que sé por experiencia. Desde temprana edad sufrí por causa de una salud débil y con el tiempo contraje tuberculosis. Mis condiciones empeoraron tanto que a veces parecía ser que con suerte, tal vez, llegaría a cumplir 30 años.
Mi familia no contaba con los recursos económicos para hacerme examinar adecuadamente con un médico, y como además había una terrible escasez de comida, no podía alimentarme bien. Todo lo que podía hacer era tratar de cuidar mi propia salud, sobre la base de lo que encontraba en una revista llamada Consejero de Salud.

El haberme enfrentado a la posibilidad de una muerte temprana me permitió percatarme de lo valioso que es cada momento de la vida. Fue así que me determiné a lograr todo cuanto pudiera mientras estuviera vivo sin perder un minuto y ha sido gracias a mi enfermedad que me he visto motivado a extraer de cada día de mi vida el valor de una semana o un mes.
Me siento feliz de poder decir que recientemente cumplí setenta años y que gozo de buena salud. Pero me siento agradecido que mi propia experiencia de salud me ha ayudado a comprender los sentimientos de quienes están enfermos.
Además del dolor físico, los sentimientos de una persona enferma son siempre vacilantes. Las cosas más pequeñas pueden afectarlas y sus pensamientos muestran la tendencia a ser pesimistas. Quienes están enfermos siempre tienen que luchar contra el tormento, preguntarse a sí mismos sobre su enfermedad y sobre cuándo se recuperarán.

Siento que quienes están al lado de un enfermo deberían cuidarse de no contestar todas las expresiones de angustia con un “no te preocupes” o “no sigas”. En vez de siempre tratar de levantarle los ánimos al enfermo, escuche con paciencia lo que esa persona le quiera decir. Reconózcale sus temores. El sólo saber que lo que uno siente es reconocido suele ser de gran alivio. Esto tal vez sea más fácil de comprender para quien ha sufrido una enfermedad.
Debido a que la enfermedad puede forzarnos a que nos hagamos un examen de nosotros mismos, de nuestra propia existencia y de nuestra propia vida, puede ser que, en realidad, la enfermedad sea una importante y valiosa fuente de motivación. En la medida en que nos esforzamos por vivir y recuperar la salud, nos ponemos a reflexionar sobre preguntas tan fundamentales como “¿Vivir para qué?” y “¿Tener salud con qué objeto?”
Según las palabras de un escritor suizo: “Así como un río que fluye agita la tierra y enriquece los campos, la enfermedad agita y enriquece el corazón de todas las personas. Aquél que verdaderamente comprende la enfermedad y sobrevive a ella, se vuelve más profundo, más fuerte y más grandioso y, además, capta ideas y creencias que antes le eran incomprensibles.

La lucha con la enfermedad nos hace comprender la vida humana con mayor profundidad y nos capacita para que desarrollemos verdadera fortaleza interior. En este sentido, la enfermedad no es algo de lo que haya que avergonzarse. Lo importante es no permitir que la enfermedad nos robe lo mejor de nosotros.
Tuve el privilegio de conocer a Norman Cousins quien escribió varios libros sobre la enfermedad y sobre cómo sobrepasarla. Cuando Cousins tenía 49 años cayó presa de la enfermedad del colágeno, posteriormente cuando tenía 65 años, padeció de una enfermedad cardíaca. A pesar de ello, logró sobrepasar ambas enfermedades y regresar del umbral de la muerte.

Cuando fue atacado por la enfermedad del colágeno, su médico le dijo que sólo tenía una entre quinientas posibilidades de recuperarse totalmente. La reacción del señor Cousins, según aparece en su obra Una anatomía de la enfermedad fue: “Me quedó muy claro que si yo iba a ser ese uno entre quinientos, lo mejor sería que me decidiera a no limitarme a ser un observador pasivo.”
Con la captación y cooperación de su médico, Cousins logró probar un extraordinario nuevo tratamiento. Como resultado, resultó ganador al vencer una enfermedad que, por lo general, es fatal. Aunque su médico cooperó con él y lo ayudó, fue la gran fuerza de su voluntad de vivir lo que en realidad produjo este “milagro”.

Otro punto que el señor Cousins destaca es que, a pesar del hecho de que nuestro cuerpo está dotado, de un modo natural, de fuertes poderes autocurativos, demasiados pacientes toman la decisión de que no está en sus manos curar su enfermedad.
A este respecto el señor Cousins escribe lo siguiente: “He aprendido a jamás subestimar la capacidad de la mente y el cuerpo humano para regenerarse, aun cuando las perspectivas luzcan desastrosas. La fuerza vital puede que sea la fuerza menos comprendida en el mundo.”
Así solía decir el señor Toda, mi maestro, el cuerpo humano es como una gigantesca industria farmacéutica, capaz de producir el medicamento requerido para combatir cualquier enfermedad. El señor Toda comprendió que la medicina moderna apenas está comenzando a hacer uso de los extraordinarios poderes curativos del cuerpo y la mente del ser humano.

Más que nada, creo que es la esperanza lo que libera estos poderes curativos. Esto es algo que cada persona puede hacer brotar desde adentro. Si las personas que están cerca de un paciente son optimistas de un modo natural y no forzado, esto puede también ayudar a guiarlo hacia la esperanza, hacia la vida y la recuperación. La influencia que ejercen unas personas sobre otras, toma formas imperceptibles y hay una especie de “fuerza gravitacional” en las emociones.
De igual modo, para que un tratamiento médico funcione debe haber una relación de confianza entre el paciente y su médico. Los seres humanos no somos máquinas y el tratamiento para una enfermedad no es equivalente a la reparación de una pieza de un equipo mecánico. Desde tiempos ancestrales el budismo ha enseñado que el cuerpo y la mente, y que el individuo y la sociedad están profundamente interconectados y, hoy en día, más y más personas se están dando cuenta que los aspectos psicológicos y sociológicos de la salud no pueden ser ignorados.

Creo que la sabiduría es un factor clave para mantener la salud y para prevenir las enfermedades antes de que ocurran. De igual modo, en mi opinión, si uno comienza a sentir que ayudar a los demás es una carga, tanto nuestra mente como nuestro cuerpo pueden estancarse y volverse vulnerables a la enfermedad.
Si yo tuviera que proponer cuatro principios básicos para la salud, éstos serían los siguientes: 1) Descansar y dormir lo suficiente; 2) Caminar regularmente; 3) Evitar el enfado y el mantenerse enfadado y 4) No comer demasiado. Aunque esto pueda parecer simplista, son aspectos muy básicos y muy importantes.

La salud es mucho más que, simplemente, no enfermarse. Es un estilo de vida pleno de sabiduría, balance y esperanza, una vital armonía de cuerpo y mente. Una vida constructiva y preocupada por los demás en la cual uno siempre es creativo, avanza y abre a nuevos escenarios, es una vida verdaderamente sana.

Nunca hay que dejar de soñar

Monday, January 18th, 2010

sueños

Quizás por que es domingo, 23.57 PM, finaliza la jornada, tengo muchas cosas en la cabeza y están pasando una música muy inspiradora en la radio (88.7 Millenium, pasan oldies muy zarpados!) pero para variar me han dado ganas de escribir y en particular sobre los sueños.

Cada día tengo más sueños y metas, muchos objetivos por cumplir en mi futuro y algo que tengo presente siempre es que no debo dejar de soñar pero no soñar con un pensamiento “que lindo sería tener tal cosa, o ser tal otra”… esos no son sueños, son sólo deseos. Un sueño verdadero es aquel que tiene una verdadera determinación en él, uno que ya estamos convencidos a lograr. Cuando sueño o cuento algo a alguien sobre mis proyectos y metas para el futuro lo digo a veces hasta con las fechas en que ese sueño estará cumplido, estoy tan seguro que lograré todo lo que sea positivo para mi vida, que no tengo la más mínima duda del potencial humano para hacer cualquier cosa. Eso es lo que tengo presente cada día.. quizás por la gran influencia que ha tenido el budismo de Nichiren Daishonin en mi vida, y principalmente de Daisaku Ikeda, su pensammiento y manera de ver el mundo me han abierto la mente de una manera que nunca podré dejar de agredecer. Pero no sólo agradezco por que he podido abrir mi mente de una manera que hasta a mi me extraña.. también agradezco por que cada día puedo ayudar a muchas otras personas alentándolos a que no deben dejar de soñar de esta manera, qué todo puede cumplirse y que no debemos nunca dudar del potencial de nuestra vida, de nuestra budeidad.

A veces los sueños tardan en cumplirse pero siempre llegan, quizás no cuando los queremos nosotros pero si cuando realmente son necesarios para nuestra vida. He visto este tipo de cosas varias veces en experiencias de varias personas, y también conmigo mismo, por lo que tengo total seguridad que la perseverancia y esfuerzo (pues los sueños no se fabrican de la nada, uno debe trabajar para lograrlos) tienen resultados exactos!

Y de tanto hablar de sueños, me dio sueño… que tengo que levantarme en 6 horas.. have a good night!

La Impermanencia de las cosas en la vida

Friday, November 27th, 2009

impermanencia

En este último tiempo he venido pensando recurrentemente acerca del tema de la Transitoriedad o Impermanencia de las cosas en la vida, también y por lógica esto ha desencadenado que piense en nuestra fugaz existencia como seres humanos.

Sobre este tema no puedo dejar de enlazar ideas y pensamientos acerca de nuestro rol en esta vida, en esta experiencia del vivir una vida que se quema y enciende nuevamente como el sol con cada amanecer.

Desde hace años creo firmemente que somos uno con el Universo, que somos parte de un todo. Cada uno de nosotros es un microcosmos individual que a su vez forma parte de un macrocosmos general. En este todo nos ha tocado vivir en este planeta, y lo que abunda aquí sin dudas es la diversidad, las diferentes formas y especies de seres animados e inanimados, todos ellos están aquí por una razón y cumplen con funciones determinadas.

Por ejemplo, dentro de los insectos, particularmente las abejas, notamos una asignación de roles que definen la manera en como llevan su vida, a modo de ejemplo, las abejas obreras deciden y guían a su abeja reina cuando ésta se dirige hacia cada alévolo a depositar sus huevos, luego de esta operación llegan las abejas nodrizas, que colocan en la celda la cantidad de miel necesaria para que la futura abeja se alimente.

Del mismo modo los seres humanos poseemos roles, algunos somos pensadores, otros profesores, gobernantes, muchos han sido esclavos, reyes, príncipes y señores feudales también. Todos han encarnado a mujeres, hijos, hermanos, padres, madres o abuelos, existencia tras existencia, y todas estas diferentes facetas no hacen más que llevarme a profundizar varios misterios del Universo. ¿Cuál es el rol de los seres humanos? ¿Qué objetivo tiene nuestra vida en este planeta?

Quizás vaya contra la corriente, pero no me basta con tener una profesión, una familia, hacer dinero, pasar buenos tiempos y malos tiempos.. y que cuando quiera acordar en un abrir y cerrar de ojos mi vida haya pasado por delante sin darme cuenta. Creo que la vida es una gran oportunidad para demostrar nuestro verdadero valor como seres humanos, ser realmente útiles para con la sociedad y el mundo, el mundo como una generalidad. Hoy a mis 25 años, son muchas las interrogantes de las cuales tengo plena consciencia y que me llevan a emprender un viaje de introspección en búsqueda de mi propia identidad, de mi propia budeidad, de mi felicidad.

Hablando sobre esto último, todos aspiramos a ser felices, y para ser felices en general necesitamos de las cosas mundanas, dinero, un lugar donde vivir, ropa, un trabajo, relaciones, etc. En eso creo que casi todos concordamos. Adentrándonos un poco en eso, creo que muchas personas sueñan con tener éxito en sus trabajos, tener una linda casa donde vivir hasta ser envejecer, una economía sostenida, formar una familia, enamorarse perdidamente de alguien, tener un hijo, escribir un libro y cuántos largos etcéteras.

Pero realmente luego de pensarlo bien, detenidamente, podrás darte cuenta que todo es impermanente, todo cambia en nuestra vida, nuestro trabajo no durará para siempre, nuestras relaciones, nuestros amigos y familiares, algún día ya no estarán a nuestro lado, el dinero va y viene, hoy tienes mucho, mañana puede que no tengas nada. Tu casa por ejemplo, vivirás durante un lapso de tiempo en ella, y luego será de otra persona… tu cuerpo mismo también dejará de existir algún día, en simples palabras todo se resume a un constante proceso de nacimiento, desarrollo y muerte. No digo que tengamos que renunciar a todas estas cosas mundanas que mencioné antes, pues son cosas totalmente necesarias para nuestro diario vivir, pero si debemos tomar consciencia de que no es lo único importante, que hay más valor por crear en nuestra vida.

Me llevó varios años de práctica budista, varios años de vida, muchas alegrías y también muchos sufrimientos, muchas horas de Daimoku pero finalmente puedo decir que he comprendido esta verdad última de la vida en su forma más completa, he sentido la budeidad aflorar desde lo más profundo de mi existencia.

En el budismo siempre se dice que luchar por la felicidad de los demás nos conduce hacia nuestra propia budeidad, es algo tan simple y repetitivo que parece que todo el mundo lo tiene muy asumido. Siempre lo había escuchado y pensaba que lo entendía, pero cuán equivocado estaba! No ha sido hasta hace pocas semanas que he comprendido el principio invariable de la impermanencia de la vida, que me ha hecho ver claramente que lo que nunca cambia, lo permanente, es nuestra esencia y la verdadera dedicación de nosotros, los seres humanos, para con la felicidad de los demás, encontrar y cumplir esa misión que nos hace realmente útiles en este Universo! El vibrante y poderoso Daimoku que cantamos cada día es algo permanente, es la línea fundamental de nuestra energía vital que atraviesa el tiempo y espacio desde el infinito pasado, la sincera oración que llega y permanece en nuestro presente, pasado y futuro. La Budeidad, nuestra esencia, la chispa fundamental, es lo permanente, la lucha por la felicidad, paz, educación y cultura del mundo, el verdadero sentido de ser “humanos”.

¿Existe la Justicia?

Tuesday, August 11th, 2009

justicia

El día de ayer en clase de Filosofía tratamos el tema de la Justicia, fue realmente interesante poder compartir lo que cada uno pensabamos acerca de la justicia. En definitiva para muchos de los alumnos fue casi imposible definir la justicia, sabíamos lo que era, como se aplica, pero no podíamos definirlo con palabras certeras.

Desde que el hombre es hombre y se le ha dado la libertad de decidir que hacer con él, los demás y el mundo, siempre ha tomado decisiones que tarde o temprano terminan siendo injustas para alguien. Como dije ayer en clase, creo que si se hubiera enseñado al hombre sobre como actuar, crear una base moral, desde el principio de su existencia, o que ya directamente lo tuviera incorporado.. el problema de la injusticia no existiría. Pero en ese caso, ¿dónde queda la liberta de decidir, es decir el libre albedrío? No, algo ya incorporado no funcionaría por eso mismo, no puedo concebir un mundo donde uno no pueda elegir que hacer con su vida, por más que genere como resultado una sociedad que no sea justa. Entonces debe estar en lo expresado al principio, una base moral que se nos infiera.. una base que no tuvieron esas personas que sólo actuaban por instinto y naturaleza, aunque otra vez, a pesar de ser un conocimiento adquirido desde el comienzo, el hombre podría elegir y dada la naturaleza humana, de seguro no elegiría lo justo muchas veces… por lo tanto estamos nuevamente en el punto de partida.

¿Existe la justicia?

Es subjetivo, para muchos si, para otros casos  no, pero es el puro resultado de la acción del hombre, cada una de las injustificias que hoy se ven en el mundo son fruto de nuestra racionalidad. Pero en general,creo que existe una justicia, quizás un poco influído por mi práctica de Budismo, creo en una Ley Universal de Causa y Efecto, la cual justifica perfectamente mi teoría de que si existe una justicia imparcial para todos pues esta ley afecta a cada individuo de la misma manera. Aquel que genera malas causas va a tener malos efectos, por eso quizás podemos ver tantas diferencias en este mundo tan rico para muchos.. y tan pobre para otros, aunque al final quizás la justicia se mida en cuan felices logramos ser durante nuestra vida, no en si logramos tener mucho dinero o poco, o en si fuimos reconocidos socialmente o logramos tener una educación universitaria.

La justicia va de la mano de cada individuo, en relación a como actúa para con la verdad y su moral, la justicia está estrechamente enlazada de la manera en que vemos el mundo, nuestro proceder diario, acciones, pensamientos y palabras que crearán un mundo justo o no como efecto de nuestras causas.

Podría escribir más pero tengo que ordenarlo primero en mi cabeza, bastante para una mañana con mucho sueño.

La verdadera Felicidad

Thursday, June 4th, 2009

La Felicidad

Desde que comencé a practicar budismo, comprendí que el objetivo fundamental de todo ser humano es ser feliz, pero como bien se comenta en el siguiente artículo, muchas veces es algo sumamente difícil de comprender, otras se suele confundir con alegría o un estado de éxtasis, pero la verdadera felicidad de un ser humano dista bastante de estas dos cosas. Aquí se detalla brevemente la postura de la SGI y el Budismo de Nichiren Daishonin sobre lo que es la felicidad.

¿Qué es la felicidad?
Por Daisaku Ikeda

Ustedes nunca encontrarán la felicidad si no retan sus debilidades y cambian desde adentro.

¿Cuál es el objetivo de la vida? Es llegar a ser feliz. Cualquiera que sea el país o la sociedad en la que vivan las personas, todas tienen el mismo profundo deseo: llegar a ser felices.

Sin embargo, existen pocos ideales tan difíciles de comprender como el de la felicidad. En nuestra vida diaria experimentamos constantemente la felicidad e infelicidad, pero seguimos ignorando lo que realmente es la felicidad.

Una joven amiga mía pasó una vez un largo tiempo tratando de determinar lo que era la felicidad, particularmente la felicidad para las mujeres. Cuando pensó por primera vez en la felicidad, la vio como llegar a tener seguridad financiera o casarse (la opinión de la sociedad japonesa en ese entonces era que la felicidad para una mujer sólo se podía encontrar en el matrimonio). Pero al ver a sus amigas casadas, se dio cuenta de que el matrimonio no garantizaba necesariamente la felicidad. Vio parejas que se habían amado apasionadamente, víctimas de desavenencias conyugales poco después de haberse casado. Vio mujeres que se habían casado con hombres ricos o que ocupaban un alto nivel social, pero que peleaban constantemente con sus maridos.

Gradualmente, se dio cuenta de que el secreto de la felicidad yacía en el desarrollo de un ser interno fuerte, que ninguna tribulación o penuria pudiera afectar. Vio que la felicidad para cualquiera, hombre o mujer, no proviene simplemente de tener una educación formal, la riqueza o el matrimonio. Empieza con la posesión de la fortaleza para enfrentar y conquistar nuestras propias debilidades. Sólo entonces se hace posible disfrutar de un matrimonio exitoso y vivir una vida verdaderamente feliz.

Finalmente, mi amiga me dijo: “Ahora puedo decir con confianza que la felicidad no se encuentra ni en el pasado ni en el futuro, sino que existe dentro de nuestra condición de vida ahora mismo, en el presente, mientras enfrentamos los retos de la vida diaria”.

Estoy totalmente de acuerdo. Ustedes mismos saben mejor que nadie si están sintiendo alegría o luchando contra el sufrimiento. Estas cosas no las saben los demás. Incluso un hombre con una gran riqueza, reconocimiento social y muchos honores puede, no obstante, estar sumido en la oscuridad producida por un indescriptible sufrimiento en las profundidades de su corazón. Por otra parte, una mujer entrada en años, que no ha sido favorecida con una situación económica holgada y vive una vida sencilla sola, puede sentir el sol de la alegría y felicidad saliendo en su corazón cada día.

La felicidad no es una vida sin problemas, sino la fortaleza para superar los problemas que se presenten. No existe tal cosa como una vida libre de problemas; las dificultades son inevitables. Pero la manera en la que experimentamos y reaccionamos a nuestros problemas depende de nosotros.

El budismo enseña que cada uno de nosotros es responsable de su propia felicidad o infelicidad. Nuestra vitalidad, la cantidad de energía o “fuerza vital” que tenemos, es el factor individual más importante para determinar si somos o no felices.

La verdadera felicidad ha de hallarse adentro, en la condición de nuestros corazones. No existe al otro lado de alguna distante montaña. Está dentro de ustedes, de ustedes mismos. Sin importar cuántas veces lo intenten, nunca podrán huir de ustedes mismos. Y si son débiles, el sufrimiento los perseguirá dondequiera que vayan. Nunca encontrarán la felicidad si no retan sus debilidades y cambian desde adentro. La felicidad ha de encontrarse en el dinamismo y la energía de nuestra propia vida, mientras luchan para superar un obstáculo tras otro. Por esto creo que una persona activa y valiente es verdaderamente feliz.

Los retos que enfrentamos en la vida se pueden comparar con una alta montaña, que se levanta ante un alpinista. Para alguien que no se ha entrenado apropiadamente, cuyos músculos y reflejos son débiles y lentos, cada pulgada de la escalada estará llena de terror y dolor. Sin embargo, la misma escalada será un viaje emocionante para alguien que esté preparado, cuyas piernas y brazos hayan sido fortalecidos por el constante entrenamiento. Con cada paso que dé hacia delante y hacia arriba, aparecerán bellos y nuevos paisajes.

Mi maestro solía hablar de dos tipos de felicidad, la felicidad “relativa” y la “absoluta”. La felicidad relativa es la felicidad que depende de las cosas que están fuera de ustedes mismos: los amigos y la familia, el ambiente, el tamaño de su casa o el ingreso familiar. Es esto lo que sentimos cuando se satisface un deseo o se logra algo que anhelábamos. Aunque la felicidad que nos traen tales cosas es ciertamente real, el hecho es que nada de esto dura para siempre. Las cosas cambian. Las personas cambian. Este tipo de felicidad se hace añicos fácilmente cuando las condiciones externas se alteran.

La felicidad relativa se basa también en la comparación con los demás. Puede que sintamos este tipo de felicidad por tener una casa más nueva o grande que la de los vecinos. ¡Pero este sentimiento se convertirá en desdicha tan pronto como ellos empiecen a hacer nuevas ampliaciones a la suya!

Por otra parte, la felicidad absoluta es algo que debemos encontrar adentro. Significa establecer una condición de vida en la que nunca seamos derrotados por las tribulaciones y en la que el sólo hecho de estar vivos es una fuente de gran alegría. Esta persiste sin importar lo que nos falte o suceda a nuestro alrededor. Una profunda sensación de alegría es algo que sólo puede existir en lo más profundo de nuestra vida y no puede ser destruida por ninguna fuerza externa. Es eterna e inagotable.

Este tipo de satisfacción ha de hallarse en el esfuerzo consistente y repetido, de manera que podamos decir: “Hoy, otra vez, hice todo lo posible. Hoy, otra vez, no tuve remordimientos. Hoy, otra vez, triunfé”. El resultado acumulado de dichos esfuerzos es una vida de gran victoria.

No debemos compararnos con los demás. Debemos comparar quiénes somos hoy con quiénes fuimos ayer, quiénes somos hoy con quiénes seremos mañana. Aunque esto parece ser sencillo y obvio, la verdadera felicidad se halla en una vida de constante avance. Y las mismas preocupaciones que podrían habernos hecho desdichados pueden, en realidad, ser una fuete de crecimiento cuando las abordamos con coraje y sabiduría.

Una amiga cuya dramática vida demostró esto era Natalia Satz, quien fundó el primer teatro para niños de Moscú. En los años treinta, ella y su marido fueron señalados por la policía secreta de la Unión Soviética. Aun cuando no eran culpables de crimen alguno, su marido fue arrestado y ejecutado y ella fue enviada a un campo de prisioneros en las heladas profundidades de Siberia. Después que se recuperó del impacto inicial, empezó a considerar su situación, no con desesperación sino buscando las oportunidades.

Se dio cuenta de que muchos de sus compañeros prisioneros tenían habilidades y talentos especiales. Empezó a organizar una “universidad”, incitando a los prisioneros a compartir sus conocimientos. “Usted, usted es un científico. Enséñenos ciencia. Usted es un artista. Háblenos del arte”. De esta manera, el aburrimiento y terror del campo de prisioneros fueron transformados en la alegría del aprendizaje y la enseñanza. Finalmente, ella incluso hizo uso de sus propios y únicos talentos para organizar un grupo teatral.

Sobrevivió los cinco años de la sentencia a prisión y dedicó el resto de su vida a crear un teatro para niños. Cuando nos encontramos por primera vez en Moscú en 1981, ya tenía más de ochenta años. Era tan radiante y animada como una joven muchacha. Su sonrisa era la sonrisa de alguien que había vencido las penurias de la vida.

El suyo es el tipo de espíritu que yo tenía en mente cuando escribí el siguiente poema sobre la “Felicidad”:

“Una persona con un corazón vasto es feliz.
Tal persona vive con un espíritu amplio y generoso.
Una persona con una voluntad fuerte es feliz.
Tal persona puede disfrutar con confianza de la vida,
sin ser derrotada jamás por el sufrimiento.
Una persona con un espíritu profundo es feliz.
Tal persona puede saborear las profundidades de la vida
mientras crea significado y valor
que durarán por siempre.
Una persona con una mente pura es feliz.
Tal persona está siempre rodeada
por las refrescantes brisas de la alegría.”