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Daisaku Ikeda: diálogo sobre el Karma y qué sucede después de la Muerte - Parte 2

Sunday, October 26th, 2008

Segunda parte del artículo Daisaku Ikeda: diálogo sobre el Karma y qué sucede después de la Muerte

Daisaku Ikeda continuó:

- Pero, ¿es posible cambiar el Karma y concretar la felicidad? La respuesta es sí. Nichiren Daishonin reveló el medio por el cual nosotros podemos cambiarlo. Ese medio no es otro que invocar daimoku al Gohonzon y enseñar a los de más acerca de la Ley verdadera. Esta forma de existencia es el mayor bien posible y concuerda con la propia ley de la vida; es el único modo de lograr un estado de felicidad eterna y de alegría sostenida.

“Tal vez, algunos piensen: ‘Pero ¿acaso Tsunesaburo Makiguchi, nuestro primer presidente, no falleció en la cárcel? ¿No es esa una manera lastimosa de morir?. Sin embargo, lo más importante es la condición de vida en el momento de enfrentar la muerte. La pregunta es: cuando exhaló el último suspiro, ¿estaba agobiado por el sufrimiento, temblando de terror, o, a pesar del encierro, murió pacíficamente, con un sentimiento de profunda alegría? En una de las cartas que escribió en prisión, el señor Makiguchi expresió su inmensa dicha por haber vivido en total acuerdo con las escrituras budistas.

“Alguno de ustedes puede estar pensando que los miembros de la Soka Gakkai también mueren de enfermedades o en accidentes. Pero incluso con respecto a esto, el Budismo enseña, claramente, que quienes mantienen la fé hasta el último instante de su vida transforman los efectos negativos de las causas pasadas y logran disminuir la retribución “kármica” (en japonés, tenju kyoju). O sea, podemos cambiar por completo nuestro karma negativo del pasado –el karma cuya erradicación podría llevarnos muchos ciclos de nacimiento y muerte– y lograr la Budeidad en esta existencia. Una prueba de esto es el semblante en el momento de la muerte.

En el Gosho, el Daishonin describe los signos externos de una persona recién fallecida que ha logrado la Budeidad, y dice que el cuerpo estará suave, el rostro diáfano, etcétera. El presidente Toda también falleció con la expresión sonriente de quien ha logrado la Budeidad. Y yo he presenciado los últimos momentos de muchos miembros.

En verdad, somos budas tanto en la vida como en la muerte. Además, como prueba de ello, la familia y los seres queridos de los miembros que han fallecido serán felices, sin excepción. De modo que aunque encuentren obstáculos o persecuciones en el curso de la práctica –e incluso les parezca que la existencia es una sucesión interminable de dificultades–, jamás deben abandonar la fé. Los problemas ofrecen la oportunidad de transformar el karma.

Desde la perspectiva de la eternidad de la vida, nuestros sufrimientos en esta existencia sólo durarán un instante. Estamos esforzándonos para lograr una felicidad que perdure eternamente.

Nichiren Daishonin dijo: “Uno debería, ante todo, aprender acerca de la muerte; luego, aprender sobre otros asuntos“. Sin una comprensión correcta de la muerte, no podemos dirigir nuestro pensamiento a preguntas como “por qué” y “cómo mueren los seres humanos”. Ni responder, con certeza, el interrogante de “cómo debemos vivir”. Porque la vida y la muerte están inextricablemente unidas.

Por ejemplo, los japoneses muestran un creciente interés por los rituales funerarios. Sin embargo, muchos no han intentado indagar en la cuestión de la muerte en sí. La elusión de este tema es la causa fundamental de la ansiedad por obtener beneficios inmediatos en el orden personal, de la tendencia a la vanidad y a la búsqueda del placer.

Daisaku Ikeda: diálogo sobre el Karma y qué sucede después de la Muerte

Thursday, October 16th, 2008

Karma

Hace ya muchos días leyendo el tercer tomo de la Nueva Revolución Humana quedé con ganas de transmitir parte de un diálogo que mantiene Daisaku Ikeda con una miembro de Hong Kong acerca del karma y lo que sucede al morir, está todo muy claro realmente y sería una lástima que quienes no pueden acceder a este libro se lo pierdan. Trataré de resumirlo lo más posible pues es bastante largo, aquí va la primera parte:

Miembro: ¿Qué nos pasa después de morir?

D.I: Su pregunta es extremadamente importante. Elucidar qué ocurre después de la muerte es vital para los seres humanos y para la religión.

En la actualidad, muchas personas parecen creer que la vida está limitada a la existencia presente. Si así fuera, ¿cómo explicar las diferencias que presentan los individuos al nacer? A menos que la vida sea eterna, esta pregunta queda sin respuesta.

Algunos nacen en Japón, otros en Hong Kong, otros en Norteamérica. Hay quienes vienen al mundo en países asolados por la guerra o el hambre. De igual modo, algunos niños nacen en familias ricas y otros, en hogares pobres. Algunos son portadores de enfermedades incurables o presentan incapacidades físicas o mentales. Las circunstancias en las cuales nacemos, como también nuestros rostros y nuestro aspecto, son infinitamente variados. Esto se debe al karma con que iniciamos esta existencia.

Si los seres humanos fueran creados por algún dios omnipotente, todos deberían ser iguales. Si la vida se limita a esta existencia, es inevitable que quienes nacen con mala estrella se resientan con sus padres, soporten una abrumadora impotencia y se dediquen a la búsqueda del placer indulgente. Pues, para ellos, lo único que importa es el presente.

Pero, si examinamos a fondo de dónde proviene nuestro karma, nos damos cuenta de que su origen no pude hallarse sólo en esta existencia. Estamos obligados a reconocer que la vida es eterna.

Basado en la ley causal d la vida, que opera a lo largo de las tres existencias del pasado, presente y futuro, el Budismo revela la causa fundamental del karma y muestra cómo podemos cambiar el que hemos acumulado.

Entonces, veamos qué nos dice sobre cómo se forma el karma. En primer lugar, enseña que lo determinamos nosotros, pues es algo que hemos creado ennuestras existencias pasadas. Aunque resulte un poco difícil de entender, nuestro karma es la acumulación de tres clases de actos: los pensamientos, las palabras y las acciones, o sea, lo que hemos pensado, dicho, hecho y sentido.

Por ejemplo, engañar a otros, causar infelicidad o matar son causas para crear un karma negativo. Y la causa más grave es caer bajo la influencia de enseñanzas desviadas y calumniar la Ley verdadera, por que tales acciones se oponen enteramente a la ley fundamental de la vida.

Ahora, en cuanto a lo que ocurre después de la muerte, nuestra vida se funde con el todo, con la vida del universo. El presidente Toda dijo que la muerte es como ir a dormir por la noche, y que iniciar la próxima existencia es igual a levantarse reanimado para comenzar un nuevo día. La vida es como un ciclo contínuo de sueño y vigilia.

Lo importante es que nuesro karma no se desvanece cuando fallecemos; continúa en la próxima existencia. Es como pedir dinero prestado: la deuda de ayer no desaparece cuando estrenamos un nuevo día. Si morimos desagarrados por el dolor de una insoportable agonía, naceremos con los mismos sufrimientos. Si expiramos llenos de odio o de amargo rencor hacia otros, nuestra próxima existencia transcurrirá en un medio que nos llevará a vivir odiando a los demás. La muerte no nos ofrece la posibilidad de escapar de nuestro karma. Por lo tanto, el suicidio no libera del sufrimiento.

Si, en cambio, logramos establecer un sólido estado de felicidad y terminamos nuestros días saboreando una profunda alegría, naceremos en medio de buenas circunstancias y nos dirigiremos hacia una existencia venturosa.

Al escuchar mi explicación, alguno de ustedes puede pensar: ‘Bueno, si en la próxima vida tendremos que sufrir por nuestro karma, mejor sería no renacer y permanecer en ese estado similar al sueño en el que ingresamos al morir’. Pero ese, no es el caso. Incluso en el período en que nuestra vida está fusionada con el universo, después de expirar y antes de renacer, ella continúa sintiendo el sufrimiento. Es como dormir con pesadillas, porque nos acosan grandes problemas.

Daisaku Ikeda explicó con claridad la cuestión fundamental de la vida y la muerte, para que fuera fácil de comprender y asimilar.

La filisofía y el pensamiento contemporáneos se ocupan, casi exclusivamente, de la vida presente. En cierto sentido, es como ver brotes verdes en la superficie de la tierra, pero permanceer ignorante de las reíces. Por consiguiente, el pensamiento contemporáneo y los sistemas filosóficos no pueden proveer los medios para solucionar el sufrimiento humano a nivel fundamental.

Pronto publicaré la segunda parte de este interesante diálogo.


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